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Los bebés prematuros podrían tener un mayor riesgo de coágulos sanguíneos, incluso en la adultez

Los bebés prematuros podrían tener un mayor riesgo de coágulos sanguíneos, incluso en la adultez

Las probabilidades son bajas, pero la familia y los médicos deben tenerlas presentes, aconsejan unos investigadores

LUNES, 28 de julio de 2014 (HealthDay News) -- Los bebés que nacen de forma prematura parecen tener un ligero aumento en el riesgo de coágulos sanguíneos potencialmente letales, que presentarán incluso en la adultez, informan unos investigadores suecos.

Los médicos ya habían sospechado que los bebés nacidos antes de las 37 semanas de gestación tenían un aumento en el riesgo de trombosis venosa profunda y embolismo pulmonar, dos afecciones graves provocadas por la coagulación de la sangre en las venas, anotaron los investigadores en la información de respaldo.

Este nuevo estudio confirma ese vínculo, y lo lleva incluso más allá. El nacimiento prematuro parece vincularse con un aumento en las probabilidades de la formación de coágulos sanguíneos en las venas en la niñez y en la adultez temprana, según los hallazgos que aparecen en la edición en línea del 28 de julio de la revista Pediatrics.

Los investigadores también reportaron que las probabilidades de un bebé de sufrir una enfermedad relacionada con los coágulos se relacionan directamente con el grado de prematuridad. "Mientras más prematuro, mayor el riesgo", dijo el Dr. Edward McCabe, director médico de March of Dimes. Un embarazo a término completo dura de 39 a 40 semanas.

Aunque los padres y los médicos deben tener esto en cuenta, también deben saber que el riesgo no es muy grande, apuntó la Dra. Kristi Watterberg, presidenta del comité sobre el feto y el recién nacido de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics). Watterberg y McCabe no participaron en el estudio.

La asociación entre el nacimiento prematuro y el riesgo de coágulos observada en el estudio no prueba causalidad.

En el estudio participaron 3.5 millones de bebés nacidos en Suecia entre 1973 y 2008, lo que incluyó a 207,000 que nacieron prematuros. De todos los nacimientos, apenas unos 7,500 niños (el 0.2 por ciento) sufrieron de una trombosis venosa profunda o de un embolismo pulmonar más adelante en sus vidas.

"Creo que es importante saberlo desde el punto de vista científico, pero es un fenómeno con una incidencia tan baja que hay muchas cosas en las que pensar antes de eso", apuntó Watterberg, profesora de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo México.

La trombosis venosa profunda conlleva coágulos sanguíneos que se forman en una vena en la profundidad del cuerpo. Si esos coágulos no se tratan y disuelven, pueden desprenderse y moverse por el torrente sanguíneo hasta llegar a los pulmones, provocando un bloqueo conocido como embolismo pulmonar. Tal bloqueo puede resultar letal.

Para el estudio, el Dr. Bengt Zoller, del Centro de Investigación sobre la Atención Sanitaria Primaria en la Universidad de Lund en Malmo, Suecia, y sus colaboradores usaron los expedientes del Registro Sueco de Nacimientos para dar seguimiento a la salud de los bebés. Los investigadores hallaron que los bebés prematuros experimentaban un aumento en el riesgo de coágulos sanguíneos en las venas en la niñez, pero también de los 1 a los 5 años y de los 18 a los 38 años.

Los bebés nacidos de forma muy prematura, antes de las 34 semanas de gestación, también tenían un riesgo de enfermedades relacionadas con un coágulo sanguíneo en la adolescencia, de los 13 a los 17 años.

Los chicos experimentaban un aumento en el riesgo de coágulos sanguíneos en la infancia, mientras que las chicas eran más propensas a presentar ese riesgo en la adolescencia y la adultez, reportaron los autores del estudio.

Nadie sabe el motivo de que exista ese aumento en el riesgo, pero quizá se deba a los factores genéticos que hicieron que la madre diera a luz de forma prematura en primer lugar, comentaron Watterberg y McCabe.

Enfermedades como la diabetes, los problemas de la tiroides y la obesidad son de naturaleza genética y pueden provocar un parto prematuro, apuntó McCabe.

Además, las madres que sufren de una deficiencia genética en una proteína clave que controla la coagulación sanguínea podrían estar predispuestas a dar a luz de forma prematura, aclaró Watterberg.

"Quizá la genética materna preparan para el parto prematuro, y esos problemas se transmitan al bebé", comentó.

El bienestar y el estilo de vida de la madre también podrían tener un rol en la salud del bebé durante toda la vida, y podrían influir sobre su riesgo de coágulos sanguíneos, dijo McCabe.

Por último, este vínculo podría surgir debido a que los bebés nacen de forma prematura, y no reciben las hormonas y la nutrición maternas en el útero que podrían haber reducido su riesgo futuro de coágulos sanguíneos.

"No somos tan buenos como la madre y la placenta al suministrar nutrición a estos bebés, y sabemos que las hormonas tienen algo que ver con la predisposición a la coagulación", dijo Watterberg. "Para mí tiene sentido que se tengan también cambios en esos resultados a largo plazo".

En cualquier caso, es algo que la familia y el médico de una persona que haya nacido prematuramente deben tener en cuenta, planteó McCabe.

"Si un paciente tiene antecedentes de nacimiento prematuro, y mientras más prematuro sea, más atención necesita", comentó. "Nos ayuda a estar mejor preparados. Si un paciente llega con hallazgos inusuales, esto provee ciertas pistas".

Más información

Para más información sobre la trombosis venosa profunda y el embolismo pulmonar, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (http://www.cdc.gov/NCBDDD/Spanish/dvt/index.html )

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2014, HealthDay

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FUENTES: Edward McCabe, M.D., Ph.D., chief medical officer, March of Dimes; Kristi Watterberg, M.D., chair, American Academy of Pediatrics' Committee on the Fetus and Newborn, and professor, pediatrics and neonatology, University of New Mexico School of Medicine; August 2014, Pediatrics